Las primeras tecnologías táctiles eran principalmente pantallas táctiles resistivas, que dependían de la entrada sensible a la presión para satisfacer las necesidades básicas de pulsación, pero tenían ciertas limitaciones en términos de sensibilidad, transmisión de luz y capacidad multitáctil.
Con el rápido desarrollo del mercado de dispositivos inteligentes, la tecnología táctil capacitiva se ha convertido gradualmente en el estándar de la industria. Las pantallas capacitivas utilizan las propiedades conductoras del cuerpo para detectar cambios en el campo eléctrico, lo que permite un control táctil preciso. Ofrecen ventajas como tiempos de respuesta rápidos, alta transmisión de luz, compatibilidad con multitáctil y una larga vida útil.




